TODO ES SUPER SIMPLE


Imagen

Entrevista a Daniel Riveros /Gepe:

Esta entrevista fue hecha en el post show de Gepe, el 09/05/2012, en el Centro Cultural Amanda, para ser publicada en una revista que nunca nació. La publico ahora porque es el registro de una conversación en torno a las complejidades de ser músico y cómo Gepe intenta evitar verse muy involucrado en eso de ser artista.

Han pasado casi dos años desde que sacaste Audiovisión (Quemasucabeza, 2010), tiempo suficiente para revisar cómo fue el proceso creativo. ¿Tenías claridad de lo que querías obtener del proyecto?

Yo creo que el disco que voy a hacer ahora (GP, 2012) es el único que he tenido claro. Lo que tiene de distinto Audiovisión (Quemasucabeza, 2010) es que pasó mucho rato entre que no tenía idea qué hacer, y grababa cualquier cosa. La única canción que tenía clara era Por la ventana, pero con todas las otras dije: ‘chuta, qué hacemos, la programación, pongámosle esta cuestión, invitemos a este personaje, que toque aquí’. Nos demoramos dos años en hacerlo, del 2008 al 2010. Nunca nos habíamos demorado tanto, nunca había tenido tanto tiempo para hacer un disco, siempre había sido como tres meses y chao, ya grabémoslo, lo que quede.

En general, Gepinto (Quemasucabeza, 2005) y Hungría (Quemasucabeza, 2007), se hicieron con la premisa ‘yo quiero grabar, no más’. Con Gepinto dije ‘ya, le voy a decir a Santis (Rodrigo Santis, director del sello Quemasucabeza,) que me ayude a grabar’, ‘¿qué día podís? tú y ya’, todo súper rápido y dependiendo de las circunstancias, ya que con el presupuesto que conseguimos tuvimos que elegir unos materiales y prescindir de otros.

Hungría, con Vicente (Sanfuentes/ Original Hamster), fue una cuestión absolutamente distinta. Entonces, yo no tenía banda, no tenía con quién tocar, así que hicimos los arreglos los dos, fue más experimental.

Con Audiovisión empecé como atarantado, pero había un poquito más de presupuesto y un poquito más de tiempo, entonces había más libertad. Podía grabar el disco en serio y no como un cabro chico. Gastábamos plata para arrendar una cuestión. Cosa que antes no teníamos, y simplemente no nos arriesgábamos, aunque no es muy caro arrendar algo a estas alturas. En fin, probábamos, mandábamos a buscar un micrófono bacán con un gallo para que nos grabara tal cosa. Entonces empezamos a grabar de una manera muy intuitiva, pero se fue transformando en un trabajo súper sistemático. La creación y grabación de Audiovisión fue sistemática.

El disco que estoy grabando ahora (GP, 2012), está claro desde el principio.

Después de 2 años ¿cómo te suena Audiovisión?

Las canciones de ese disco son más prendidas, hablándolo de manera simple, de pop simple. Hay cosas más rebuscadas y sofisticadas, o que intentaban ser sofisticadas, como Lienza con Javiera Mena, o Doce minerales que es súper alternativa… cosas de las que ahora estoy súper, súper lejos.

Me gustan esas canciones porque les tengo cariño, pero no creo que vuelva a componer así. Fue un trabajo súper sistemático donde probamos un millón de cosas, lo pasamos mal, a mi me pasaron un montón de cosas entre esos dos años, cosas buenas y malas, y creo que todo eso el disco lo refleja.

¿Hay un relato en Audiovisión?

Hay un recorrido que va como (hace un sonido de algo que se cierra) hacia adentro. La última canción es la primera que hice, y la primera canción es la última que hice. Ahora me doy cuenta, pero es verdad. La última, Budapest la hice para una serie de monitos que nunca se hizo realmente, la tenía hecha desde el 2006 o 2007.

De Amigos vecinos, me acuerdo que estábamos con Cristián (Heyne, productor musical) en el estudio, y empecé a cantarla porque la había inventado, no sé, en la ducha, y él me dijo, ‘¡oye, pero grábala ahora! Es bacán Cristián, es ese tipo de productor que siempre está pendiente de lo que uno está haciendo. Un día ayer, por ejemplo, tampoco iba a ir en el disco, pero un día la estaba tocando mientras esperaba que él llegara, y me dijo lo mismo, ¡grábala wn! Cristián me ayudo muchísimo en ese disco.

En los otros dos discos, los productores estuvieron más lejos, respetaban lo que yo estaba haciendo y no se metían, y no daban ninguna opinión, pero con Cristián lo pasábamos la raja, la mitad tiempo que estuvimos juntos, no hacíamos nada de trabajo, sino que conversábamos, íbamos a comer, sacábamos el tarot, etc.

La dispersión como base fundamental del proceso creativo.

Yo creo que sí, por lo menos en esas instancias de esos tres discos, cuatro con 5×5 (Quemasucabeza, EP, 2004), pero en verdad no me acuerdo qué pasaba en esos discos. Todavía no me creía músico. Me ha costado. Así como cuando salgo fuera de Chile y hay que poner ocupación en los boletos del aeropuerto, pongo músico y me da plancha no sé porqué, es algo estúpido.

Hay que sentirse orgulloso de lo que uno hace.

Si po, eso me dice el psiquiatra: Te falta tener esa seguridad

Hay varias referencias en Audiovisión, por ejemplo, Budapest tiene algo del sonido de Vangelis, Enigma y esa onda. Alfabeto, en cambio, es más parecido a lo que estás haciendo ahora, sonidos más animados.

Sí, es muy probable que ya no vaya a hacer más canciones como Budapest, por lo menos lo que he hecho ahora, no es así.  Ahora estoy haciendo tres discos: el mío (GP, 2012), que ya va a la mitad; la musicalización de una versión chilota de Un sueño de una noche de verano (Shakespeare, 1595); y también estoy haciendo uno con Alex Anwandter (Alex y Daniel, Quemasucabesa, 2013). A éste le falta una letra de una canción, pero como nunca coincidimos, nos cuesta terminarlo.

Esos tres discos son mundos absolutamente distintos.

De pronto, entra al camarín, Gonzalo Yáñez, cantautor, ex frontman de la banda No me acuerdo y ha sido guitarra de Jorge González. Daniel lo presenta como quien hace toda la guitarra eléctrica en GP (2012).

La interrupción de Yáñez saca risas al afirmar directamente que quiere participar en la entrevista, para apoyar a Gepito, quien es, según él, el “avanzado” de la música chilena actual.

En Audiovisión, hay un sentido colectivo o comunitario en las letras y sonido. Hay un ánimo de querer conectar con la gente, de integrarse en un espacio amplio donde todos tenemos cabida. Más allá de la idea, está también ese sentido presente en las colaboraciones de varias personas conocidas del medio musical.  ¿Siempre quisiste trabajar así?

Nunca he trabajado con alguien que no sea mi amigo, me importa mucho que exista ese lazo previo. Creo que eso le da la gracia o simplemente eso me da el entusiasmo de trabajar y grabar con otras personas. A Gonzalo, por más que yo sabía que tocaba súper bien, súper beatle y que completaba súper bien las canciones, sólo cuando lo caché, y lo pasamos súper bien un año, dije ‘ya, es la persona indicada’.

Pasó la prueba

No es que sea así de selectivo, ni mucho menos, pero me gusta conocer así a las personas, creo que es importante para uno sentirse bien, y para que la gente diga después, ‘se siente esa vibra de que son amigos’. Eso me lo han dicho varias veces, y esa es la idea en el fondo. Nunca, nunca he trabajado con alguien que no conozca, y que lo he llamado porque simplemente es músico, siempre es porque, qué se yo, éramos súper amigos en tal parte. A Jorge González también lo conocí y nos llevamos súper bien, a Javiera Mena siempre le había querido hacer una canción para que la cantáramos. Sigo ahora trabajando con puros amigos.

Gonzalo: sos súper especial igual.

Daniel: ¿tú? ¿La gente?

Gonzalo: no, tú.

Daniel: eh, ¡gracias!

También tocaste con Manuel García, en el Caupolicán…

Ah, sí, buena onda él, no es como un amigo con el que me junte todos los días, como este lote, pero nos tenemos mucho cariño y mucha admiración.

También has cantando una canción de La Ley,  Fe de Jorge González, canciones que pocos se atreven a decir que son buenas canciones.

Es que a mí me gusta toda la música, menos Tori Amos. No sé porqué me pone tan nervioso esa mina. Pero todo lo otro me encanta.

Inclusive El General

Todo, todo. Toda la música es linda. Creo que toda la música a un músico le puede ser útil. Hay poca música que yo escucho por escuchar simplemente, siempre es como, ‘a ver, qué le puedo robar a esto’. En el fondo, todo sirve. Todo lo puedes copiar, copiar yo creo que es un buen primer paso.

La distancia y lejanía es un tema que en Audiovisión se aborda con referencia a los vuelos y a tomar aviones. ¿Cómo te preparas para las giras?

Cada vez me preparo menos. La maleta cada vez la hago con menos tiempo. Soy súper malo para ensayar. Lo bueno de tocar con Pedro (Piedra) y Felicia (Morrison) es que sacan todo a la primera. No les cuesta nada, entonces ensayamos media hora. Ella especialmente siempre se sabe todos los temas, tiene un oído absoluto, o algo así, es muy probable que lo tenga en verdad. Por eso yo me quedé pegado con ellos, y vivimos juntos.

Yo planeo mentalmente las giras, por ejemplo ‘voy a hacer cierta cantidad de canciones en tal ciudad’, y después les envío las canciones a los que pueden viajar conmigo. Así cada uno va ensayando su parte. Por lo general, hacemos un ensayo de una hora previamente.

A mí ya no me gusta viajar. No sé, pero en los aviones no lo paso bien. Me da algo que no me gusta. Creo que ya no puedo pasar el avión sin tomar algo para dormir.

En buses me gusta viajar, me encanta. En viajes al sur lo hemos pasado increíble, la raja. Una vez tocamos en el Teatro del Lago, de Frutillar, en el verano, fue increíble esa tocata, estaba llena, en un escenario muy lindo, con el lago al fondo, y al día siguiente me fui de vacaciones, la pasé bacán. Yo soy feliz en los buses. Feliz. No importan 14 horas, 20 me da lo mismo.

¿Y en México, cómo han sido las experiencias allá?

Una vez fuimos todos en auto cruzando de México a Estados Unidos. Fue heavy cruzar esa línea. En México ves todo feo, lleno de paramilitares o militares, y es mejor no mirar. Además, te dan una cantidad de reglas, de no mirar a la gente, no parar, o tocar la bocina. En EE.UU., en cambio, todo es bonito.  Ves el tercer y el primer mundo en pocos kilómetros. Eso sí fue impresionante, y todo lo divide un río y su puente. El rio que cruzan los inmigrantes que después son perseguidos por los milicos.

Andamos harto en auto, o alguien nos lleva. México me encanta es un país muy lindo, aunque estén las cosas terribles del terrorismo. Pero si uno sigue las reglas creo que está bien.

Una pregunta más literaria: sobre la última frase de la última canción del disco, Budapest, que dice “Como una isla chocando con un continente” ¿tiene que ver con la acogida internacional que has vivido en los últimos años?

No, es más básico que eso, porque en las canciones nunca me refiero a algo en particular. Trato de generalizar, y más o menos esa es la ley que aplico. Pero las cosas siempre parten de algo. Yo creo que lo de la “isla chocando con un continente”, es porque estaba viendo Lost (EE.UU., 2004-2010), esa isla se movía de aquí para allá, pero esa analogía de Lost seguro tiene un tipo de carga inconsciente.

En 2007 yo estaba rayando con la serie, sin embargo, cuando escribo nunca parto con un tema muy pensado, sino que todo es súper simple y hablando en general. Esa es como la ley. Y muchas de las frases de Audiovisión las hice pensando sólo en cómo sonaban, y muchas de las letras las hice pensando en lo que no quería escribir, con ene vergüenza, pero eso lo he estado trabajando, ahora ya no me pasa.

Hay una parte del disco donde dices que te da vergüenza nombrar a tu amor.

Sí, es que los chilenos somos así. Hay mucha gente que piensa que en una canción no se puede decir amor, pero yo ahora pienso que sí. Lo que pasa es que creo que hasta el Audiovisión me involucraba ene con la música y con las canciones, y pensaba: ‘ooh,  estoy aquí, estoy aquí en la canción’, y ya no creo que deba ser así. Por ejemplo, Un día ayer, la hice porque sí, no más, porque es una canción, y vi cosas que están a cierta distancia y las trabajé de una manera que no soy yo, simplemente porque tenía que estar ahí.

Por otro lado, Budapest sí es una canción donde estoy ahí, o sea, que estoy ahí de alguna manera involucrado, pero creo que ahora, la manera en que trabajo es así: la canción está allá, y desde ahí vemos cómo se ve con una imagen y una letra, pero yo no estoy ahí. Así me gusta que sea, pero es muy probable que lo de Lost sea verdad. Es que esa idea es fantástica, la isla moviéndose, me encanta.

¿Qué es lo que te gusta de esa idea?, el choque quizás.

Me imagino esas células que chocan con otras y como que se pegotean entre sí. Como cuando juegas con el mercurio, se separa y se va mezclando. Es bonita esa idea.

Como si las partes formaran un todo.

Eso de las enzimas

Como la mitosis.

Sí.

Yo lo llevaba por el tema internacional.

Seguro que está metido todo ese tipo de cosas. A mí viajar no me importa nada. No sé si recibo tanta información. Yo puedo estar metido en mi pieza todo el día y no me importa nada. No necesito salir. Sí, es rico estar en otros países, pero, aparte de ir a Estados Unidos, como que no me entretiene tanto viajar a otros países. Soy muy de estar en la casa y nunca hago canciones fuera del país. Siempre compongo aquí. Cuando estoy de viaje voy a comer o a ver a los amigos, no sé. Nunca hago canciones afuera.

En eso, Yáñez interrumpe nuevamente y dice que Gepe tiene una cosa muy bonita, su forma como tan solipcista, como encerrado en sí mismo cuando compone y cuando canta, lo que hace que no haya una objetividad sobre su trabajo. Ve a Gepe muy difícil de evaluar desde la objetividad y decir, “esto está bien, esto está mal”. “Es como una mirada súper abstracta. Es como un cuadro, te gusta o te emociona, pero es tu percepción y eso es muy valioso, porque no hay una objetividad, es como súper arte”.

A lo que Daniel responde:

En lo particular, creo que la generación de nosotros, Alex Anwandter, Javiera Mena o Astro, por fin nos liberamos de los Beatles, y eso fue la zorra. Gonzalo tiene una herencia beatle heavy, y por eso es bacán trabajar con él, porque yo no entiendo nada de los Beatles y no me importan nada, pero Gonzalo los tiene siempre ahí, y es bacán porque me hace entrar a un patrón que me gusta ahora. De hecho, estoy avanzando en dirección contraria a lo que tú (Gonzalo Yañez) estás diciendo, porque eres tú quien me ha ayudado ene a terminar las canciones, porque sigues una lógica.

Cada artista tiene un mundo propio heavy, y los chilenos también. Damos la impresión de que tenemos referentes, pero no los tenemos, no tenemos Spinettas, ni Charlies, ni nada, no tenemos escuela, entonces cada uno hace lo que quiere. Y eso es bacán. Entonces, después de un montón de años, Astro, Javiera Mena y Alex, los que todos conocemos, hicieron su propio mundo, y es bacán. Podemos estar aquí todos los músicos y cada uno va a seguir teniendo su mundo propio. Y es bacán esa cuestión.

Yañez agrega que en Chile la gente tiene un vacío musical y por eso escucha música de la forma que quiere. Daniel responde que ese vacío es bacán. Otro invitado en la entrevista dice que cree que Los Prisioneros dejaron ese vacío en Chile. Luego, Yáñez pregunta casi en retórica, ¿quién sabe qué hay ahora en Argentina?

Los álamos vinieron a Chile hace poco

Daniel conoce a la banda argentina y los relaciona nada menos que con Neil Young. Pero Gonzalo Yañez los encuentra muy indis para su gusto.

Ya para terminar esta entrevista, quiero recordar un concierto que diste en 2004 o 2005, en el Teatro Novedades. En un festival organizado por Algo Records tocaste con Taller Dejao’, junto a varias otras bandas indis, pero más rockeras. Cuando saliste al escenario hubo un recambio de público, apareció gente a bailar como en una manifestación Hare Krishna. Fue lo más singular de la tarde, bastante fresco ¿Qué llevas ahora de esa época?

Yo creo que bastante. Justo ahora. Yo creo que el disco nuevo es bastante Taller Dejao. Como simple, alegre, con afán colectivista, de masa, de masa amiga, yo no puedo ir más lejos. Eso del Hare Krishna es porque mi mejor amigo del colegio, que es una persona que ya casi no veo, es Hare Krishna,  y como que siempre lo he tenido ahí hablándome. Ahora vive en Brasil y es otra persona, totalmente distinta. Y de ahí se me pegó esa vibra.

Lo más lindo de los Hare Krishna es esta cosa de cantar, una forma de hacer yoga, en que alguien dice algo y la gente responde, es súper simple y alegre. Muy lindo. Las veces que los veo es puro comer, bailar, cantar, o sea, ¿Qué otras cosas son mejores?

Creo que ahora volví a Taller dejao, es lo natural. Por eso te decía ya no creo que haga más Budapest, ni más Lienza, como que ahora es todo así de una. El disco nuevo son puras canciones estilo reggae o andino y nada más que eso. Súper simple, no me compliqué más. Todas las otras quedaron fuera. Son 10 canciones. Todo es reggae.

Es folclórico en el sentido de que varias geografías están muy presentes.

Es que no hay música más linda que yo haya escuchado que el folclore, es lo más natural, lo más bonito. Folclore gringo, lo que sea, siempre se me hace más natural. No sé. Este disco es el más relajao’, lo hemos pasado la raja. No importa nada. Lo grabamos y listo, chao, no importa. Y no hay nada que pensar de nuevo.

Anuncios

Un comentario en “TODO ES SUPER SIMPLE

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s