Estrenos: Hija (2011)


Entre la aventura de la búsqueda de identidad de dos mujeres que viajan, y los paisajes chilenos que enmarca “Hija”, está la transferencia de una belleza pocas veces vista en el cine, una que va envuelta con el sonido de los animales, de las conversaciones y el de la carretera.

Texto publicado en Civilcinema.

Eliana es la madre y María Paz, la directora de esta película-documental, es su hija. El motivo para subirse al escarabajo azul desde Temuco hasta llegar a Antofagasta, es la búsqueda de los orígenes de la pequeña familia, buscar los lazos sanguíneos que Eliana perdió cuando fue entregada en adopción, y en consecuencia, los de su hija, que por esas coincidencias familiares, quedaron envueltos en ilusiones heredadas.

La primera escala es en una localidad cercana a Chillán, donde vivió Eliana hasta los dos años junto a su madre. En esos cortos años en que la llamaban Adriana, y que su madre, un fantasma de la memoria llamado Elisa, le contó la historia de un maquinista de trenes llamado Manuel Rodríguez, su supuesto padre. Fue a esa edad que la madre de María Paz quedó marcada por los trenes y sus viajes.

María Paz, creció en Temuco con su madre, quien no se contuvo al invertarle a su niña una historia sobre un padre, una ficción que fue validada hasta que la directora tuvo la edad suficiente para aceptar la realidad: tenía una madre con una exacerbada imaginación.  Es por eso que se comprende la vocación de María Paz, que al salir del colegio estudió periodismo y luego convence a su madre de realizar este documental, en el que las mentiras de Eliana funcionan como el motor de la búsqueda para que ambas acepten su realidad.

El teje-maneje de la historia se va haciendo en el camino, y unido a este proceso es que  Francisco Hervé, el productor y quien acompañó a las protagonistas de este viaje, hace sus apariciones. Es el consejero que tiene María Paz para llevar a cabo las escenas de su propio guión, y es en ese rol que el director de “El poder de la palabra” (2009), se asoma de vez en cuando en el umbral de la historia, como un tercer personaje que da forma a “Hija” desde dentro y fuera del documental.

En la séptima versión del SANFIC, “Hija” se dio en una función inusual. Primero se vio la propia exhibición, y luego, siguió una conversación entre la directora y los espectadores. Una aproximación que ocurre sólo en ocasiones especiales, como la que ahí tuvo lugar. El público estaba entusiasmado por comentar y hacer preguntas, incluso, gracias a que algunos de ellos habían sido testigos cercanos de la historia de María Paz González, “Hija” continuó desarrollándose, y surgieron como nuevos personajes que estaban escondidos entre las imágenes de esta “road movie”, dando a entender que en la conjunción del cine con la realidad, hay películas que no siempre terminan con los créditos finales.

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