El estreno de “Locas Mujeres” (2011)


En “Locas Mujeres” se devela el  jardín secreto donde Gabriela Mistral pasó sus últimos años de vida con Doris Dana. Uno que estuvo guardado en cajas y cuadernos por más de 50 años. Un documental donde el tiempo no corre.

Texto publicado en Civil cinema.

María Elena Wood hizo debutar su inquietud por un personaje femenino de relevancia nacional con “La hija del general” (2006). Ahí filmó a Michelle Bachelet en campaña presidencial, indagó en su infancia, su exilio, y la muerte de su padre, el militar Alberto Bachelet. El material fílmico y la correspondencia que mantuvo la familia de la ex-presidenta, complementa la narración combinando el presente con el pasado sucesivamente. En “Locas mujeres” -estrenada en el marco del festival Sanfic 2011- los marcos del tiempo y espacio se traspasan con recursos similares a los usados en “La hija del general”, los que conforman la “artesania” de Wood. Pero la presencia de la directora va un paso más allá, cuando de pronto su rol se confunde con el de la otra narradora-personaje, Doris Atkinson, la sobrina de Dana. Es así como el documental va entrando y saliendo del mundo de Gabriela Mistral y Doris Dana, donde las historias personales de ambas están relacionadas en niveles a veces abstractos y subterráneos.

Después de la muerte de Dana en 2006, Doris Atkinson anunció a las instituciones chilenas que era la heredera indirecta del legado de quien recibió el Premio Nobel en 1945, y así fue nombrada en varios medios de comunicación nacionales. En “Locas mujeres”, en cambio, su participación es bastante más que eso; aparece encaminando a la directora hacia el reverso de la personalidad de la poeta. El misterio -que no ya no es- está contenido en el documental como si fuera el aire de éste. Aire que le facilitó a Gabriela Mistral, por primera vez en su vida, combinar su trabajo con el afecto de su asistente, la tenaz Doris D., y hacer con ella un compromiso de lealtad y cariño.

Sin haber conocido a Mistral, Atkinson forma parte de la familia que la poeta creó a partir de 1948 junto a Dana. Además, agrega a la narración más coincidencias y paralelismos entre su historia familiar y la de la poeta. Es clave para entender la complicidad entre su tía y Gabriela, a quien se le escucha recitando versos de humor y picardía, como los que se muestran al inicio: los canturreos de Lucila Alca-Trompeta.

Esta cadena de cuatro mujeres enlazadas por hilos invisibles, y por lo mismo, inquebrantables, alcanza un equilibrio sutil, y aparece gracias a la disposición de Wood y Atkinson de desprender esta historia de las hojas de papel para darle nueva vida, aunque eso haya significado entregar también pedazos de ellas mismas.

Locas mujeres (Chile, 2011). Dirección de María Elena Wood. 72 min.

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