Bajas defensas


Ella lo pasa bien bailando con los ojos cerrados y a los amigos de su novio les produce placer mirarla. A las mujeres les produce algo de envidia, pero también es entrañable ver a Carolina, que es más joven y linda, así frente a todos. La situación del baile termina por dar aviso a Carolina de lo que sucede, abre los ojos y se ríe cuando ve a todos que siguen ahí.

Llega Jorge a buscarla y la lleva a conversar en una esquina oscura del lugar, ahí le dice que la quiere, que no conocía mujeres como ella, que la quiere, la quiere mucho, le encanta su boca, su cuello; la toca en la cara y la toma de la cintura.

Carolina ya no está tan cómoda, se sentía bien bailando, pero ahora empieza a decaer y a sentirse débil. Le dice a Jorge que necesita tomar aire. Cuando vuelve a la fiesta le dice a su pololo que quiere estar con otras personas. Apenas termina la frase se contrae de dolor porque pudo haberlo dicho mejor, pero no supo.

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3 comentarios en “Bajas defensas

  1. Camila, me encantó tu forma de escribir. No me había dado cuenta que tenias este blog con cuentos, me encontré con el casi hipnóticamente. Me gustan también las imágenes con que acompañas los textos. Imagino que algunos son de tu autoría.
    Te felicito!

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