¿Tal cual? Aquí No Ha Pasado Nada, de Alejandro Fernández A.

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Uno de los efectos más potentes del cine es que hace creer al espectador que lo que está viendo en la pantalla está pasando en realidad. Le sucedió a la audiencia que recibieron los hermanos Lumiére en el París de 1895, cuando estos proyectaron la primera función comercial cinematográfica. Luego, en los años veinte, esta misma impresión llevó al escritor y crítico de cine uruguayo, Horacio Quiroga, a hablar de “la verdad del escenario” del cine en relación al teatro. También lo hizo escribir historias como “Miss Dorothy Phillips, mi esposa” (1919), “El espectro” (1921), “El puritano” (1926) y “El vampiro” (1927), cuentos donde el cine, la literatura y la vida real se funden de manera sobrenatural, tal como sucede en la trama de La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen, 1985), que cuenta la historia entre un personaje del cine clásico hollywoodense, que sale de la pantalla para enamorar a una inocente fan encarnada por Mia Farrow.

Muchos años han pasado de esa manera primitiva de ver el cine, sin embargo, hoy todavía es posible ver dificultades al momento de poner límites al entendimiento de lo que es cierto en el cine y lo que es ficción.

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La disruptiva expresión de lo femenino en “La maman et la putain”

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Dibujo de un plano de La mamá y la puta (2011)

Jean Eustache tenía 35 años cuando estrenó La maman et la putain (1973), su película más conocida y que escribió sacando material de su vida real, específicamente de sus relaciones amorosas pasadas, como la que había tenido con Françoise Lebrun, a quien le dio el papel protagónico para que encarnara a Veronika, la enfermera polaca que recita una de las declaraciones feministas más impactantes que me ha tocado ver en el cine.

El monólogo del filme (a continuación transcrito del video) me causó una gran impresión la primera vez que vi la película. Años después, hoy específicamente, lo veo nuevamente y lo entiendo como una representación íntima de uno de los sucesos más importantes del que el feminismo del siglo XX demostró ser capaz en los países desarrollados. Esta manifestación mostró a las mujeres que avanzaron hacia una idea de liberación del género, por primera vez en muchos años, dispuestas a hablar a calzón quitado, a soltarse las fajas que les apretaban la cintura, los peinados que estiraban sus caras, y las cadenas que les inmovilizaban los pies. Sigue leyendo

Anomalisa: La Vieja Tragedia Ante la Belleza

 

La belleza cumple una condena y por eso no ha formado parte de la búsqueda artística de este siglo, de hecho, muchas veces la veo nombrada en los lugares menos trascendentes de la sociedad, en los rincones más artificiales de nuestro sistema. La belleza provoca estragos y por eso su concepto cultural hoy está relegado en catálogos de farmacia, para no conectar con la naturaleza de las cosas.  Sigue leyendo

Susan Sontag, la escritora con nombre de superhéroe

 

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          Desde hace una década más o menos que admiro a Susan Sontag. Fue en mis tempranos años de estudiante de periodismo que escuché su nombre por primera vez. No fue en la universidad ni en una conversación entre amigos, sino que una noche en mi casa mientras veía El Interruptor por la televisión. José Miguel Villouta la nombró como la escritora que debíamos leer. Luego recuerdo haber comprado varios de los libros de ensayos que pude encontrar en una librería de San Diego.

Empecé leyendo Contra la interpretación, Bajo el signo de Saturno y Yo, etc. Cada vez que viajo y paso por librerías voy buscando su nombre. Lo último que leí fue la entrevista completa que dio al escritor y periodista free lance, Jonathan Cott, para la revista Rolling Stone en 1979, cuando tenía cuarenta y seis años y ya había escrito su libro La enfermedad y sus metáforas, es decir, ya había pasado por el episodio de su batalla contra un cáncer mamario y estaba en una época de plenitud intelectual.

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Amy, 2015: El documental forense

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Tal como me pasa todavía con el documental de Kurt Cubain, Montage of a heck (2015), tenía la idea de que Amy iba a ser un documental morboso. Pero ayer me animé a verlo en Netflix. Lamentablemente la intuición se hizo verdad. La recopilación de archivos que es esta película tiene mucho de los documentales del programa True Hollywood Story, del canal de televisión E!. Lo poco pulido que es su guión, el orden cronológico de los archivos, la crudeza de las imágenes y los audios, permiten que las disonancias de los últimos años de vida de Amy Winehouse aparezcan sólo como ecos de la tragedia mediatizada que fue su muerte. Sigue leyendo

“Missing”, de Alberto Fuguet: Una sombra sobre el lector

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Hace pocas semanas leí “No-ficción” (2015), novela que me llevó a tomar “Missing” (2009), el primer libro de no-ficción de Alberto Fuguet.

Este podría ser el libro que cualquier persona con un mínimo de experiencia en vértigo existencial disfrutaría de inicio a fin. Escrito completamente en primera persona, Alberto Fuguet cuenta cómo es que la historia de su familia es material para hacer un libro, partiendo por la migración que su abuelo paterno decidió hacer a los Estados Unidos en los años sesentas, con su mujer y tres jóvenes hijos.

Lejos de una aventura familiar, esta es la historia sobre un autoexilio provocado por el “sueño americano” de darse una segunda oportunidad, lejos de la sociedad chilena que lo había visto perder una pequeña empresa familiar. Y como todo acto, esta migración es sólo el preámbulo de lo que marcó a la familia después. Como toda familia de inmigrantes que queda marcada por el deseo de una vida mejor o distinta, y los sacrificios que se hacen en nombre de la felicidad.

Al éxodo de la familia Fuguet se le agrega otro antecedente, uno que de manera cercana al mito, arma el destino del hijo del medio, llamado Carlos, mismo nombre que sus padres habían puesto a su hermano que murió casi dos años antes que él naciera. Ése fue primer el sacrificio de Carlos.

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Dos días una noche (2014): “Me gustaría ser ese pájaro que canta”

­          Todavía queda un cine de barrio en Santiago Centro donde se puede ver “Dos días una noche”, la película que los hermanos Jean Pierre y Luc Dardenne estrenaron en Cannes 2014. Ahí muestran a Sandra, (Marion Cotillard) una mujer y madre que se encuentra a sí misma perdiendo cosas importantes de su vida material, una mujer que dice estar dejando de existir, y que la vemos soltar casi en toda la película su, al principio, incomprensible tristeza.

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